A tenor de la cantidad de usuarios y conversaciones de todo tipo que albergan las redes sociales, podría pensarse que su uso no tiene nada del otro mundo. Al fin y al cabo, crearse un perfil en cualquier red social suele ser sencillo y usarlas de manera básica -es decir, para publicar algún contenido, compartir algo de otros y comentar cualquier publicación- no requiere mucho esfuerzo. Sí, usar las redes sociales es fácil… pero usarlas bien no tanto. Y no hablo ahora de una gestión profesional, propia de un community o social media manager, sino del uso cotidiano que cualquier persona puede hacer de sus perfiles sociales. Por eso:

Deja tu ego de lado.

Las redes sociales, seamos francos, le dan a todo usuario un punto de exhibicionismo que alimenta su autoestima y su necesidad de sentirse escuchado. Pero de ahí a creer que sientas cátedra cada vez que compartes algo…

-Los hay que escriben por sistema en mayúsculas (con la horrible imagen de superioridad que ello transmite).

-Otros comparten ‘tropecientas’ reflexiones al día (lo cual está muy bien, pero en algunos casos puede provocar el efecto contrario: rechazo y desinterés de tus contactos).

-Los hay que se limitan a compartir sus interminables discursos (casi siempre se trata de políticos u organismos públicos) como si la red social de turno fuera una sala de prensa más. Ni siquiera responden a los comentarios, ni interactuan con sus contactos, ni participan en conversaciones que no sean las que ellos crean. Muy mal: el espíritu de las redes es social no narcisista.

El uso de las redes sociales.

Abre los enlaces que compartes o te puedes dar un ‘castañazo’ tremendo.

En muchas ocasiones, los usuarios compartimos cosas, retuiteamos… sólo por lo que vemos en la superficie. Por experiencia te digo:
-Abre el link antes de darle al Me Gusta, al +1 o al Rt, porque en más de una ocasión compartimos contenidos que luego son otra cosa bien distinta, por no hablar de la cantidad de ‘spammers‘ y enlaces fraudulentos que circulan por ahí y que nos pueden poner en un aprieto ante nuestros contactos en las redes sociales.
-Mira y/o lee el contenido de lo que compartes, porque no hay nada mejor que hablar con propiedad. Si comentas o destacas algo de aquello que posteas, éste será más atractivo pero, además, constatarás ante tus amigos o seguidores que tienes criterio a la hora de compartir.

No etiquetes a diestro y siniestro en tus publicaciones.

Como es una de las cosas que más rápidamente descubrimos y aprendemos a hacer en las redes, lo hacemos en ocasiones con demasiada ligereza y, sobre todo, en altas cantidades.

-Si algo debes saber en las redes sociales es afinar tu empatía. ¿No te molesta recibir notificaciones a mansalva de que has sido etiquetado en tal o cual publicación? Los usuarios esperamos ser etiquetados o mencionados para cosas que realmente nos importan o interesan (contenidos de nuestro sector, de calidad, de nuestro entorno personal o profesional) no con motivo de eventos, actos, promociones y ofertas empresariales. Te conviertes sin quererlo en ‘spammer’ y eso rebaja tu credibilidad a mínimos históricos. Te va a costar que vuelvan a confiar en ti y, por supuesto, a prestar atención a aquello que compartes.
-Comparte en grupos específicos, crea tus propios grupos temáticos, publica eso que tanto te interesa difundir en diferentes franjas horarias, crea un evento e invita a los contactos a los que te interesa llegar y, si tienes interés en que llegue a una persona en particular, explícale el interés de tu contenido en un mensaje privado, pero no uses los etiquetados masivos -salvo que sea una foto de grupo y no tengas más remedio ;-) -.

“Escribir es fácil, escribir bien no tanto”.

[Al hilo del título de este post] Y digo esto no porque para hablar en las redes sociales haya que ser un perfecto escritor sino por la cantidad de ‘lesiones’ a la Lengua que diariamente leo en las redes sociales (faltas de ortografía que los niños de seis años no cometen, desuso de los signos de puntuación, frases incoherentes, palabras mal escritas o inconclusas, etcétera). Si no tienes cuidado con el uso de la Lengua:

-corres el riesgo de quedar bastante mal ante tus contactos
-y, lo peor, estás dejando tu reputación online por los suelos.