Si algo he aprendido desde que me introduje en los Social Media, es que la mayoría de los usuarios no dominan los conceptos que tú. Supongo que eso ocurre en otros muchos sectores, pero a los que nos gusta el universo 2.0 nos relacionamos con otr@s con las mismas inquietudes y leemos contenidos editados por otros profesionales o aficionados a los Social Media, es decir, estamos tan metidos en ello, que, en realidad, sólo nos percatamos cuando descubrimos que la mayoría de los internautas no distinguen, por ejemplo, un blog de otro cualquier sitio web. Vamos que directamente te dicen “¡Está chula tu página web!”, y los más curiosos te preguntan “¿Eso qué es? ¿Un blog de esos?”. Y he ahí que te dices “¿Y cómo le explico a este/a qué es un blog para que se entere de verdad?”, Y, es más, “¿cómo le hago ver qué funciones y beneficios le puede reportar tener un blog?”.

Un blog, weblog o diario web, es ni más ni menos que eso. Un diario, donde cronológicamente publicas aquello de lo que te interesa hablar. Evidentemente, hoy día existen infinidad de gadgets (o añadidos) que le puedes incorporar, pero la base es compartir conocimientos, del tipo que sea y con la periodicidad que sea. Por tanto, por muy sencillo que sea crear un blog, gracias a servicios como Blogger, WordPress, Tumblr… lo que sí que dejo claro a quien me pregunta con curiosidad sobre “eso de los blogs” es que lo difícil no es crearlo, es mantenerlo y, sobre todo, que te visiten. Porque, seamos claros, ¿para qué vas a crear un blog? ¿para leerte a ti mismo? Entonces, ¡cómprate un gran espejo y una pizarra y empieza a escribir!

-Lo primero. Si no te gusta compartir, un blog no es lo tuyo. Si ‘dar’ a los demás tus conocimientos, pensamientos, experiencias… te supone un dolor de estómago, no te crees un blog. Lo tuyo no es el espíritu colaborativo.

-No te hagas un blog si no eres capaz de mantener una rutina. Si te cuesta comprometerte a seguir un ritmo de publicación, tampoco estás hecho para bloguear. Se trata de que disfrutes o de que le encuentres una utilidad, del tipo que sea, a postear en tu blog. Por eso es tan importante que tengas claro sobre qué va a ser tu blog: fotografía, deporte, trucos, anécdotas familiares, cocina, hasta detalles de tu vida íntima si me apuras. Todo, absolutamente todo, entra en un blog.

-Que haya blogs y blogueros de todo -para nostálgicos de la EGB, de un papá en apuros…- no quiere decir que conviertas tu blog en un escaparate de tus productos. Muchas empresas y empresarios, creen que un blog es como una web corporativa o empresarial, incluso como una web de e-commerce. Y no. Un blog es una forma de generar influencia, de que la gente te siga y se valore lo que dices, pero hay que ganarse la confianza del usuario desde la humildad y la lealtad, y no con le claro objetivo de venderle algo. Así que, no abras un blog como sustituto de una web empresarial. Si no quieres ofrecer contenidos de tu sector o tema gratuitamente, bien. Pero no pretendas subirte a los Social Media, pensando que con un blog ya estás dentro.

Podría decir mucho más, pero me lo reservo para otro post. Por tanto, primera lección del bloguero: No creas que todo el mundo sabe lo que es un blog.