Hoy día son pocos los que no tienen Facebook. Los perfiles son generalizados, los usuarios se están acostumbrando a canalizar sus causas y marcas (personales y empresariales) a través de las páginas y algunos hasta se organizan en grupos. Sin embargo, cuando usas las opciones de búsqueda de contactos de Facebook (FB) en otras redes sociales es muy común encontrarse que pocos, realmente pocos, tienen cuenta de Twitter. Hablo de mi perfil personal, obviamente, no del profesional, en el cual es sencillo encontrar gente con cuenta de Twitter ¿profesionales de la comunicación sin Twitter? Muy pocos.
Lo curioso es que muchos de los ‘facebookeros’ que aún no han dado el salto a Twitter son usuarios activos y, en cierto modo, están habituados a la costumbre de compartir todo o casi todo lo que cae en sus manos (estados anímicos, pensamientos, noticias, curiosidades, críticas…). Entonces, ¿por qué no dar el salto a Twitter?

-¡Uff! No lo entiendo.
-¿Otra red social? ¡Con Facebook tengo bastante!
-Es un rollo; no te sigue nadie.
-Va demasiado rápido para mí y los mensajes están continuamente circulando.
-¡Tienes que estar pendiente todo el rato para enterarte de algo!
… Son algunas de las respuestas que los usuarios que no tienen Twitter dan para explicar el porqué de no tener cuenta en la red de microblogging.

Sin embargo, yo soy de las que piensa que los usuarios deberían tener al menos cuenta en Facebook y en Twitter. Efectivamente son completamente diferentes:

1.-Facebook es una red social en sentido estricto y Twitter es en realidad una red de microblogging (posteo).

2.- Las relaciones en FB son recíprocas y consentidas (tiene amigos cuando éstos te confirman) y en Twitter la relación puede ser unidireccional y en realidad la única forma de controlar quién te puede seguir o no es que actives el bloqueo de cuenta, lo cual no dice mucho de tu espíritu colaborativo y confirma que no entiendes para nada las reglas del juego de Twitter.

3.-En FB los contenidos permanecen más tiempo visibles al resto de usuarios, puesto que el ritmo de publicación es más lento, mientras en Twitter, un contenido poco atractivo o interesantísimo pero compartido en un horario de poca actividad pasa sin pena ni gloria.

Sí. Son diferentes, repito. Pero teniendo en cuenta que la otra red social horizontal más conocida, Google+, no acaba de despegar, que FB entrará previsiblemente en un declive continuado a medio plazo y, lo más importante, que Twitter sigue creciendo sin prisa pero sin pausa, empezar a tuitear se hace casi obligado para quien quiera seguir teniendo presencia en las redes sociales.

Imagen de Mark Keneddy, tomada de Flickr y con licencia CC BY-NC-ND 2.0