Hablar de Community Manager está muy en boga. Lo mismo que hace unos años todo el mundo quería ser periodista -lo conozco bien por la parte que me toca-, ahora todo el mundo quiere ser o dice ser community manager [lo de Social Media Manager no lo conocen ni mencionan tantos, ;-) ]. El caso es que, pese a haber asociaciones como la AERCO y otros colectivos similares, la profesión no está suficientemente ‘protegida’. Cualquiera con un curso de pocas horas y sin homologar -o incluso unas jornadas- dice ser ‘community manager‘. La crisis tampoco ayuda porque, a falta de empleo, el ansia por obtener cualificaciones adicionales que mejoren tu currículum hace que muchos se suban al carro y se hagan ‘porteros’ de tus redes sociales. Y digo lo de porteros porque eso es lo que puede llegar a ser el trabajo de un community manager poco profesional. Una persona que se limita a gestionar quién entra y sale de tus perfiles en redes sociales (tus ‘casas’). Y esa, señores, no es la labor de un community manager.

Para cualquier cliente (empresa, pyme, o micropyme) que contrate a un Community Manager (por cuenta propia o ajena), el intrusismo le puede salir caro.

        1. Porque las funciones que un community manager ‘cursillista’ van a quedar reducidas a esa labor de portero ‘virtual’.

        2. Porque va a dejar de disfrutar de las capacidades y conocimientos de un profesional, que puede y debe aportar mucho a la presencia de una empresa en Internet y, sobre todo, puede desarrollar opciones que la propia empresa desconocía que existían.

        3. Porque, a medio plazo, comprenderá que gestionar no es sólo publicar posts  o contenidos sino:

-hacerlo de forma cuidada, con calidad, con regularidad y con objetivos concretos,

-interactuar con tu público y generar sensaciones y sentimientos,

-seguir un plan de Comunicación en medios sociales,

-monitorizar todo lo que pasa en torno a nuestra marca,

-y comprobar que todo lo que hacemos y cómo lo hacemos sirve para obtener los resultados que queríamos conseguir al comienzo (vamos, el archiconocido ROI -retorn of investment-).

Pero, para saber qué es y qué debe hacer un Community Manager, ¿qué mejor que escuchar a la AERCO o a un colectivo profesional del sector? Esta asociación define hasta 26 aptitudes técnicas, habilidades sociales y actitudes que los profesionales del Social Media deben tener:

-Tener conocimiento sectorial de la/s empresa/s para la/s que trabaja.

-Tener conocimiento de Marketing, Publicidad y Comunicación Corporativa.

-Tener Buena Redacción

-Tener un punto «geek»

-Ser creativo/A

-Tener Experiencia en comunicación online

-Albergar una Cultura 2.0

-Tener habilidades tales como: ser Buen conversador, Resolutivo, Agitador, Empático, Asertivo, Comprensivo, Trabajadoen equipo, Cabecilla, Moderador e Incentivador.

-Ser Útil, Abierto, Accesible, Siempre ‘on’, Conector, «Early adopter», Evangelista, Defensor de la comunidad y Transparente.

Pues, lo dicho, no pongas un portero en tus redes sociales. Pon un auténtico Community Manager.